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¿Se inspiró Cervantes en una persona real para crear a don Quijote?

En Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes (1547-1616), como sabemos, retrata de forma vívida la realidad mundana de la España de su época.

No obstante, resulta difícil creer que de verdad haya existido una persona como Alonso Quijano (o Quijada, según algunos pasajes de la Primera parte), el desdichado hidalgo ficticio que enloquece leyendo novelas de caballerías y se convierte en don Quijote.

Pero ya a mediados del siglo XX un insigne cervantista había propuesto una hipótesis similar: Cervantes podía haberse inspirado en una persona real para crear a su personaje más famoso.

Entre 1948 y 1958, Luis Astrana Marín (1889-1959) publicó los seis tomos de una descomunal biografía de Cervantes. Allí aquel relaciona al Alonso Quijano ficticio con un fraile agustino llamado Alonso Quijada, del que se decía que había enloquecido leyendo novelas de caballería.

Las palabras de Canavaggio

Otro de los biógrafos más reconocidos de Cervantes, Jean Canavaggio (1936-), siguiendo a Astrana Marín, refiere brevemente aquella curiosa anécdota.

Cervantes se casó con Catalina de Salazar en Esquivias (Toledo), en 1584. Canavaggio observa que muchas familias de hidalgos tenían ancestros que habían sido judíos conversos. Este era también el caso de los Salazar, cuya ascendencia conversa les venía

por su parentesco con los Quijada, uno de cuyos ancestros despertó a buen seguro la curiosidad de Miguel [de Cervantes]. Era un monje, muerto hacía más de medio siglo, que pasaba por gran lector de novelas de caballería. Todavía hoy puede verse su casa, vecina de la de Catalina. Se llamaba Alonso Quijada (Canavaggio, Cervantes, Espasa, 2005, p. 203).

Gracias a estas observaciones podemos inferir que Cervantes sí debió haberse inspirado en un personaje histórico para crear a Alonso Quijano, pero ese hombre había muerto hacía ya más de medio siglo cuando Cervantes conoció a Catalina, la cual era familia lejana de Alonso Quijada, y la casa de ella estaba en el mismo pueblo (Esquivias) que aquella en la que el fraile loco había vivido.

La investigación de Escudero

Sin embargo, el trabajo reciente del investigador Javier Escudero sugiere que Cervantes probablemente no se inspiró en una, sino en varias personas reales para crear a su Alonso Quijano ficcional.

Escudero lleva unos cuantos años investigando numerosos documentos notariales de archivos históricos de Toledo, Cuenca y Granada. Esto le ha permitido hallar menciones de varias personas reales de la época de Cervantes que guardan similitudes asombrosas con el caballero manchego.

La primera de esas personas es un hombre curiosamente llamado Alonso Quijano, contemporáneo de Cervantes, y que en 1584 realizó una permuta de terrenos en el camino que iba de El Toboso a Mota del Cuervo. Por el momento no se sabe mucho más sobre ese personaje.

Pero lo que sí se sabe es que ese Alonso Quijano histórico tuvo como testigo de aquella permuta al peculiar hidalgo Francisco de Acuña, sobre cuyas insólitas acciones tenemos más noticia.

Ese tal Acuña era un hidalgo joven, bravucón y pendenciero, que gustaba de vestirse de caballero con las armas de sus bisabuelos, y enfrentarse de esta manera a las personas con las que tenía alguna malquerencia o disputa. Otras veces simplemente usaba esas armas para amedrentar a la gente de La Mancha, cuyas poblaciones estaban controladas por la familia de los Villaseñor, enemistada con la familia de los Acuña.

En una ocasión, cerca de El Toboso (hogar de Dulcinea, según el Quijote), Francisco de Acuña atacó con su lanza, y vestido de caballero, a Pedro de Villaseñor, joven hidalgo de aquella poderosa familia.

El cobrador de impuestos y el sacamuelas

Escudero también ha relacionado a don Quijote con otros dos personajes históricos.

Uno de ellos es Francisco de Muñatones, quien tenía una biblioteca de más de veinte libros, y viajaba con casco, lanza y escopeta sobre un rocín. Al igual que Cervantes, fue cobrador de impuestos.

El otro era un tal Agustín Ortiz, hombre irascible, de mal carácter y, según parece, medio loco o loco completo. Vivió cerca de El Toboso y, en una oportunidad, durante una discusión, atacó a espadazos a una cruz que estaba clavada frente a unos molinos, razón por la cual fue juzgado por la Inquisición. Era hijo bastardo de un noble, todo el mundo parecía detestarlo, todos se burlaban de él, y solía amenazar a la gente con su espada.

En conclusión

A la luz de toda esta información, podemos concluir que Cervantes muy probablemente bebió de diversas fuentes. Debió inspirarse en cosas que vio, personas reales que conoció y anécdotas que oyó para luego combinarlas y crear con ellas a su mundialmente conocido don Quijote.

A nuestro parecer, tanto el fraile propuesto por Astrana Marín como los distintos personajes históricos descubiertos por Javier Escudero pudieron haber influido de una manera u otra en la construcción del hidalgo manchego.

¿Qué te parece esto? ¿Conocías esas teorías sobre el don Quijote de la vida real?

Don Quijote de la Mancha es uno de mis libros favoritos y lo considero la novela cumbre de la literatura española.

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